Relatos, sombras y otros delirios

"Si miro atrás, estoy perdida." Daenerys Targaryen

lunes, 19 de enero de 2015

Perdido

Me había perdido. Todo era demasiado oscuro. Tenía miedo. Quería volver  a casa con mamá y papá. Y era tarde. Tenía sueño. Quería dormir.

No entendía qué pasaba. ¿Qué era ese olor dulce y apestoso a la vez? Olía raro. Y había ruido. Mucho ruido. Salía de unos sitios con carteles brillantes a la puerta. Y la gente. No parecía la gente que veía cuando salía con mi papá y mi mamá. Aquella gente me daba miedo. No andaban recto. Casi todos los chicos estaban cerca de chicas. No me caían demasiado bien las chicas. Tenían piojos y hablaban de muñecas. Eran raras y aburridas. Pero parecía que a todos los chicos les caían bien esas chicas. No sabía qué pasaba.

De repente, alguien me empujó por la espalda. Me giré. Había un chico mayor que olía como los sitios esos con carteles brillantes. Me decía cosas que no entendía. Me pegó. Me hizo daño y me puse a llorar. Casi todas las personas que había cerca empezaron a reírse. Eso me hizo llorar más. Pero una chica se me acercó y me dijo que estuviese tranquilo. Me sacó de aquél lugar. Me llevó a un sitio con muchos policías y me dijo que esperase allí. Me dijo que era un crío perdido en un mundo de adultos. No entendía qué quería decir. Se fue y la seguí.

Cuando llegué a donde estaba, vi algo muy extraño. No sabía qué pasaba. Tenía a un chico encima. Le fui a preguntar, pero me vio, No recuerdo mucho de después. Cuando desperté, estaba en mi cama. No sabía qué había pasado. Había sido una noche muy mala. Quise llorar, pero me volví a dormir.

viernes, 9 de enero de 2015

Colin Frake

-¡Eh! ¡Venga! ¡Date prisa! ¡Dicen que Colin Frake ha venido a la ciudad!

-¿Quién?

-¿Cómo? ¿Nunca has oído hablar de Colin Frake? ¿El más famoso mercenario desde el mar septentrional hasta la tundra meridional? ¿El más mortífero bailarín del campo de batalla pese a su oronda panza? ¿La leyenda cuya única pasión superior a la cerveza es la gloria? ¡No puedo creerlo!

Por un momento, bajé la cabeza, avergonzado.

-Está bien. Te lo explicaré. Dicen que sus padres eran unos mercenario que trabajaban para uno de los muchos reyezuelos de los desiertos levantinos. En una batalla de importancia totalmente relevante, su madre embarazada fue obligada a ir al combate, y en medio de este, fue abierta en canal, pero pese a la muerte de su madre, Colin no sufrió daño alguno y comenzó a vivir. Su padre, iracundo, entró en una sed de sangre como la que nadie había visto antes. También murió, pero logró decantar la batalla a favor de su rey, quien, en un silencioso tributo, cuidó a Frake mejor que a sus propios hijos.

-¿Y por eso es tan famoso? Pues no me parece para tanto.

-¡Claro que no! Al poco de crecer, el rey le contó la verdad, la cual no impidió que lo criara distinto a como lo había hecho hasta el momento. Sin embargo, a los quince años, Colin Frake se fue a vivir aventuras. A los dieciséis, era conocido en toda la región. A los dieciocho, todo el mundo del país lo conocía por haber matado el dragón que asolaba las colinas de poniente. A los veinticinco, no conocía rival en el campo de batalla, y a los treinta, ejércitos enteros se retiraban del combate con solo saber que Frake se encontraba en el bando rival.

-Ciertamente, es increíble.

-Sí. Sin ninguna duda. Y la cosa no termina aquí... ¡Mira! ¡Ahí está!

Giré la cabeza en la dirección que señalaba y allí estaba. El hombre más alto, ancho, y gordo que en mi vida hubiera visto. Su piel lucía un gris ceniciento y y su cabeza rapada era la más fea que hubiera visto en mi vida. En lugar de músculos, sus brazos eran rechonchos y llenos de grasa. A excepción de la barriga de la que estaba avisado, no se parecía en nada a la imagen que había supuesto antes de verlo.

-No es como lo había imaginado.

-Eso es porque en una ocasión, una campaña le salió mal y sólo sobrevivió él. Se refugió en un cueva por la noche y recibió el ataque de un trol. Pese a la gran capacidad regenerativa de estos, lo mató y se lo comió a falta de provisiones. Dicen que aparte de ese aspecto, también adquirió el factor regenerativo de los trols.

-Increíble... Ojalá pudiera ser él.

-A todos nos gustaría ser él.

***

Colin Frake cerró la puerta de la taberna a sus espaldas y se tiró en la cama, abatido. Nunca le habían gustado los lujos.

De repente, llamaron a la puerta.

-Adelante.

Al otro lado se encontraba su fiel consejera y mejor amiga, Reanne. 

-Gracias por venir. Llevamos tiempo sin luchar y me empiezo a sentir inservible. Últimamente, ni siquiera la cerveza me llena. 

-No te preocupes Colin, sabes que siempre podrás confiar en mí. Ahora, descansa. Yo velaré por ti.

sábado, 3 de enero de 2015

Oscuridad al final del túnel

Llevaba ya casi medio mes continuando sin parar por aquel maldito túnel, pero ese era el día que tras levantar noté algo raro. Al principio, todavía con la consciencia adormecida, no me di cuenta. Pero conforme fue pasando el tiempo, cada vez me encontraba más despejado y lo comprendí. Me había perdido. La luz que había al final del túnel había desaparecido. Me froté los ojos, en vano, con la esperanza de que en realidad no hubiera despertado del todo aún, pero la oscuridad seguía allí. Me dejé caer sobre el frío suelo de piedra, abatido, sin ganas de nada que no fuera llorar.

Así pasé los días siguientes. Abatido y desolado, incapaz de saber qué hacer. En ocasiones no quería moverme de mi sitio, bien fuera por falta de fuerzas o por estar imitando a un recién nacido. En otros momentos, algo más optimista, intentaba buscar de nuevo el final, para comprender al cabo de un rato que, sin luz, aquello no tenía sentido.

Dos semanas más tarde, comencé a darme cuenta de algo. Mis ojos estaban adaptándose a la penumbra. Era incapaz de ver con la claridad que veía cuando tenía luz, pero apreciaba formas o distinguía los sitios en los que había paredes de los que no. Con renovado optimismo decidí buscar una última vez la luz, pero en cuanto me puse en pie y recogí mi bagaje, una última duda asoló mi interior: ¿tan mal había estado en la oscuridad?