Relatos, sombras y otros delirios

"Si miro atrás, estoy perdida." Daenerys Targaryen

martes, 30 de diciembre de 2014

Gracias

Por muy fuertes que seamos, en ocasiones a todos nos da la sensación de que nuestro mundo se desploma. Todo se nos viene demasiado grande y somos incapaces de seguir adelante sin retroceder más de lo que avanzamos. Lo único para lo que tenemos fuerzas una vez levantados es para aguantar hasta que llegue la noche y el abrazo del sueño nos haga olvidar la consciencia de nuestro pesar. Es en esas ocasiones cuando las personas que te quieren brillan demostrándote lo importantes que puedes llegar a ser para ellos.

Son personas capaces de pasar toda la noche en vela tras el día más cansado de su vida por no hacerte sentir solo. Personas capaces de darte un hombro en el que llorar sin estar en los mejores momentos de su vida. Personas capaces de hacerte ver que no todo tu mundo se ha desplomado, porque siempre podrás contar con ellas. Personas por las que vale la pena continuar hasta que vuelvas a avanzar más de lo que retrocedes. Personas a las que todas las veces que les des las gracias nunca serán suficientes para lo que realmente valen.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Dicen que...

Dicen que en un lugar, antaño luminoso y resplandeciente, sólo queda una ciénaga oscura y cubierta por las tinieblas. Dicen que en esa ciénaga, antaño fértil y rica, hoy sólo quedan un puñado de ruinas. Dicen que en esas ruinas, antaño crisol de culturas, hoy sólo quedan demonios y espíritus malignos. Dicen que esos espíritus malignos, antaño personas portentosas, hoy sólo deambulan alrededor de una torre.

Dicen que en esa torre, antaño cumbre de la humanidad, hoy sólo queda un pobre anciano. Dicen que ese pobre anciano, antaño conocedor de increíbles tesoros y terribles desdichas, hoy sólo conserva recuerdos. Dicen que esos recuerdos, antaño vacíos y por llenar, hoy sólo le producen dolor y melancolía. Dicen que de ese dolor y melancolía, antaño alegría y resplandor, aún se conserva parte en unas cartas bajo su almohada.

Dicen que esas cartas bajo su almohada, antaño para el más querido de los posibles destinatarios, nunca llegaron a ser enviadas.