Relatos, sombras y otros delirios

"Si miro atrás, estoy perdida." Daenerys Targaryen

miércoles, 1 de mayo de 2013

Pesadillas

Era una noche tranquila y apacible, algo infrecuente en la ciudad. Con todo, se trataba de un barrio marginal. Los monstruos de la ciudad, cuya vida era nocturna, frecuentaban concentrarse en el centro, atraídos por las llamadas de sus congéneres, dejando los suburbios tranquilos y calmados por las noches.

Superada la hora bruja, un muchacho se revuelve entre las sábanas de su lecho. Su sueño, azotado por las pesadillas, le da a conocer sus más profundos temores y miedos. Sombras, espectros con los que nunca contó, pero que le hacer retorcerse. Porque lo más aterrador de estos fantasmas no son sus efectos secundarios, sino su propia existencia.

Los puros nunca han existido. Todos los hombres son monstruos enemigos de la humanidad cuyo único señor es el egotismo. Algunos creen ser buenos. Viven por y para los demás, pero nadie escapa a la sombra de su pasado. Todos han hecho daño, todos han disfrutado provocando sufrimiento y todos han acabado cediendo a deseos de los que se acabaron arrepintiendo sin cesar.

Cuando la angustia es demasiado para la cordura del chico, justo en el momento anterior de perder el juicio, comprende que está soñando y despierta para ahorrarse el dolor. Acaba de enfrentarse a una de las mayores torturas a las que puede ser sometido el ser humano: conocerse a uno mismo.

En este mismo instante, cualquier daño que reciba, terminará de mellar su sesera y lo hará caer en el abismo de la cordura.

Sin más dilación, se dirige a su mesa, a por su única medicina para lo sucedido. Con todas sus fuerzas, agarra el primer bolígrafo que encuentra y pone frente a él el primer papel que encuentra.

"Era una noche tranquila y apacible..."

2 comentarios:

  1. Creo que me he enamorado. Llevo varios días leyéndote, leyendo tus hermosas palabras. Sinceramente, ojalá pudiese conocerte. No se encuentra a una persona así todos los días. Tus palabras son tan bonitas y a la vez me revuelven tanto los intestinos. En una ocasión acabé derramando lágrimas.

    Llevo desde ayer queriendo decirte esto, pero a la vez temo cual pueda ser tu reacción o que puedas pensar.

    Mereces todo lo bueno que te pueda pasar.

    ¿Quién soy yo? Una adolescente que a menudo se siente sola. Una adolescente que no encuentra su lugar en el mundo.

    No intentes localizarme, porque no nos conocemos. Encontré este sitio (increíble sitio, por cierto) por casualidad.

    Un abrazo de una fiel lectora.

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    1. Muchas gracias. No sabes cuánto me alegra que alguien no sólo se tome el tiempo de leer los delirios de este pobre demente, sino que además le parezcan tan bonitos. En el fondo, estas palabras no son más que yo.

      Has hecho bien en decírmelo, pues estos días estoy teniendo una racha extraña, en la que me siento tirando a inútil y me has dado un motivo para sentir que lo que hago vale de algo.

      En el fondo, la mayoría lo merecemos, pero en realidad, es mucho pedir para cualquiera.

      No estás sola. Cierto es que a veces todos nos lo sentimos, que a veces a todos no cuesta encajar, pero créeme, no es más que una sensación.

      Es una pena. Cierto es que no he leído más que cinco párrafos tuyos, pero son suficientes para hacerme pensar que ojalá pudiera conocerte.

      A todo esto, perdón por no haber podido contestar antes, pero últimamente he tenido bastantes problemas con el ordenador y no he podido entrar antes.

      Un saludo de un pobre demente.

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