Relatos, sombras y otros delirios

"Si miro atrás, estoy perdida." Daenerys Targaryen

domingo, 7 de abril de 2013

Su ciudad le da la bienvenida

Otro día más en la ciudad. Como siempre, todo permanece igual. Los edificios se mantienen en su sitio, los coches circulan, los perros callejeros deambulan sin rumbo y las alimañas que no duermen se reproducen.

Como cualquier día, este termina, y con su fin, la noche comienza. Es la hora de que nazcan los horrores. De las esquinas empiezan a aparecer monstruos sedientos de carne. En los agujeros de los edificios comienza a supurar líquido anestesiante. Las lucecitas de colorines se van encendiendo lentamente y las sirenas empiezan a cantar. Incluso los cuervos vuelan hacia lo más alto, tratando de escapar a los temores que se avecinan. El hábitat perfecto para los humanos.

En esta ciudad existe también algún que otro ratón callejero demasiado pequeño para hacer frente a todos estos espectros, fantasmas y pesadillas; aunque, normalmente, estos tienen sus propios agujeros, escondites inalcanzables para el resto. Y a pesar de ello, existen ratones valientes, con el coraje suficiente para aventurarse en medio de la oscuridad en pequeñas incursiones, las cuales siempre son en grupo, pues la unión hace la fuerza.

Los parques, convertidos en vertederos, lloran por las rosas que intentan crecer en vano, mientras frascos patógenos les cortan el aire, asfixiando las ilusiones y matando a los sueños. Y mientras tanto, los vectores de tantas enfermedades se embriagan con su pseudofelicidad, inconscientes de que hacen siguiendo los designios de contra quienes creen luchar.

Los circos siempre están abiertos. El edén no siempre está al gusto de todos, pero los comediantes siempre estarán dispuestos a crear hombres que ríen, pues en ello trabajan. Las penas pasarán a ser recuerdos en blanco y negro y los colores de la tristeza terminarán desvanecidos.

Poco antes de llegar a la ciudad, un cartel acompañado de un espantapájaros ilumina a cada nuevo visitante. "Usted se encuentra a dos pasos del infierno". Nadie duda si entrar. Quien entra, nunca vuelve a salir, y aunque existen rumores de que todos quieren salir, nadie lo hace, porque todos pueden hacerlo, pero como no están obligados, ya lo harán.