Relatos, sombras y otros delirios

"Si miro atrás, estoy perdida." Daenerys Targaryen

jueves, 15 de noviembre de 2012

Persecución

La Soledad estaba corriendo. Era una carrera brusca, torpe, difícil y fatigosa. Su recorrido estaba interrumpido por milenarias raíces que sobresalían del suelo y troncos con grosores tales que cinco hombre juntos no lograrían rodearlos.

De vez en cuando, perdía el tiempo mirando hacia atrás, a pesar de saber que era inútil. Ni una sola vez los vio. Tampoco los olía, ni los oía, pero SABÍA que estaban allí. Algo se lo decía.

De repente, paró. No podía más; estaba fatigada y le costaba respirar. Las piernas le fallaban y notaban como le apretaban las costillas. Se apoyó en el árbol más cercano, y trató de tomar el aire. Sólo paró un segundo, pero fue demasiado. De repente, olió el Miedo, oyó el Odio, vio la Oscuridad. Pero no eran los únicos monstruos que le había perseguido. Allí estaban también la Envidia, los Celos, el Egoísmo, el Caos y todas aquellas bestias que siempre le habían impedido ser libre, todos aquellos tiranos que siempre la habían tenido esclavizada. La tenían rodeada, y justo en ese momento fue cuando supo que no podía escapar... a no ser que...

***


El Amor estaba corriendo. Era una carrera brusca, torpe, difícil y fatigosa. Su recorrido estaba interrumpido por milenarias raíces que sobresalían del suelo y troncos con grosores tales que cinco hombre juntos no lograrían rodearlos.

De vez en cuando, perdía el tiempo mirando hacia atrás, a pesar de saber que era inútil. Ni una sola vez los vio. Tampoco los olía, ni los oía, pero SABÍA que estaban allí. Algo se lo decía.

De repente, paró. No podía más; estaba fatigado y le costaba respirar. Las piernas le fallaban y notaban como le apretaban las costillas. Se apoyó en el árbol más cercano, y trató de tomar el aire. Sólo paró un segundo, pero fue demasiado. De repente, olió el Miedo, oyó el Odio, vio la Oscuridad. Pero no eran los únicos monstruos que le había perseguido. Allí estaban también la Envidia, los Celos, el Egoísmo, el Caos y todas aquellas bestias contra las que ya se había enfrentado en anteriores ocasiones, siempre para fracasar. Sin embargo, sabía que en aquella ocasión no estaba sólo. Según se acercaban los engendros, con los ojos inyectos en sangre, empezó a notar presencias a su espalda. Allí estaban todos: la Amistad, el Valor, la Persistencia, el Honor y la Verdad sólo eran unos pocos de sus múltiples acompañantes. Volvería a luchar, pero esta vez no estaría solo.

***

Aquel día en el bosque, hubo una carnicería. Todos los Odios, los Miedos, las Oscuridades, las Envidias, los Celos, los Egoísmos, los Caos y demás monstruos semejantes habían estado persiguiendo a sus presas, pero al seguir a la más sociable de ellas, se encontraron con el resto de sus enemigos. Todos ellos murieron, pero lo hicieron acompañados de aquellos que les importaban.

Aquel día en el bosque, sólo un ser logró salvarse. La Soledad, suficientemente cobarde, había tomado la sensata decisión de huir, preocupándose, como siempre, sólo por sí misma. Todavía no había encontrado el mundo al que pertenecía, ni la sociedad que le correspondía, ni la vida que buscaba, pero de momento, aún no estaba muerta.

2 comentarios:

  1. Me gusta mucho el principio y cómo se va desarrollando. El final me resulta raro, hay algo ahí que no me gusta, pero no sabría decirte muy bien el qué.
    No está mal, de todas formas. Reitero que los dos párrafos iniciales me han gustado un montón.

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