Relatos, sombras y otros delirios

"Si miro atrás, estoy perdida." Daenerys Targaryen

domingo, 4 de noviembre de 2012

A dos pasos del infierno

-Señor, lamento interrumpirle, pero ya ha llegado el último.

-Está bien. Hazle pasar.

Dejé a un lado los documentos que mantenían ocupada mi mente y los puse ordenados en un montoncito a un lado de mi escritorio. Me quité las gafas, apoyé los codos en la mesa y la nariz sobre mis manos entrecruzadas, dirigiendo una mirada entre despectiva, irónica y divertida hacia la puerta. Respondiendo a mi preparación, esta se abrió, dando paso a un muchacho con la apariencia de unos veinte, aunque sabía que realmente era algo menor; pero su barba desaliñada de dos días y su altura ayudaban a confundirle. Trataba de simularlo, pero yo sabía que realmente estaba con los nervios a flor de piel y el corazón bombeándole a ritmos desorbitados por el miedo.

-Así que, por fin estás aquí. ¿Quién lo iba a decir?

El chico no dijo nada. Se limitó a apretar los puños y tratar de sostenerme la mirada, pero apenas pudo aguantar medio minuto. Nadie podía.

-¿Qué pasa? ¿No te esperabas llegar aquí? ¿O es simplemente que en el fondo albergabas la esperanza de que todo esto no fuera más que un cuento para asustar a los niños pequeños y que se portaran bien?

Seguía mirando al suelo, pero los músculos de sus brazos cada vez se tensaban más, y las uñas empezaban a clavarse en sus palmas de forma profunda. Un par de gotas de un carmesí oscuro cayeron al suelo, contrastando con el rojo naranjuzco tan característico del suelo.

-Bueno, supongo que da igual. Guarda tu garganta para la eternidad que te espera. Me pregunto cuánto tardarás en gritar suplicando tu muerte, pero te contaré un secreto: ya estás muerto, ¿recuerdas? Y ahora, pasa: el infierno te espera.

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