Relatos, sombras y otros delirios

"Si miro atrás, estoy perdida." Daenerys Targaryen

lunes, 21 de mayo de 2012

Cenizas frías

Dicen que hubo un tiempo en que su alma era algo parecido a una hoguera, con fuego, de ese que da calor como a él tanto le gustaba, pero si eso fue alguna vez cierto, debió de ser hace ya mucho tiempo, pues ahora no quedan más que unas pocas cenizas frías.

Como toda hoguera, al principio el fuego bullía y se extendía consumiendo el aire como si quisiera salir de esos límites que le imponía el combustible al que estaba condenado a consumir para mantenerse. A pesar de ello, la pasión con la que prendía era innegable. Empero, de repente alguien decidió que aquel fuego ya había brillado demasiado y decidió divertirse un poco mirando a ver qué pasaba si echabas arena encima de ese fuego.

Pasó el tiempo, y para su fortuna, descubrió que a pesar de todo, el fuego se había logrado sobreponer a la arena, y aunque nunca brilló con la misma intensidad que antes, su fulgor seguía siendo cegador. A la gente lo menos que podía hacerle el ardor de su alma era asombrarlos.

Sin embargo, el hombre que había echado la arena en la primera ocasión no quería dejar de divertirse tan pronto, o tal vez un nuevo elemento hubiese decidido comprobar qué era tan divertido y añadió agua a la arena. El fuego parecía extinto, pero aún quedaban algunas ascuas naranjuzcas entre las aparentemente mortecinas brasas.

Recientemente, alguien removió esas ascuas y descubrió que aún podía prender el fuego, usando sus propias cenizas a modo de combustible. Sin embargo, el invierno se acercaba, y con él, el frío y su humedad acompañante que impidieron hacer terminar de prender el fuego. Aún hay quien cree que esas llamas puedan volver a arder con la intensidad de antaño, pero lo más posible es que esa hoguera no vuelva a pasar de ser más que unas simples cenizas frías y heladas.

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