Relatos, sombras y otros delirios

"Si miro atrás, estoy perdida." Daenerys Targaryen

lunes, 30 de enero de 2012

Si fuera una sombra...

Todo era una mierda. Lo único que quería era saltar y desaparecer, que por más que lo intentasen, nadie le encontrase, largarse a un lugar desconocido e inexplorado donde pudiese ser él mismo, y estar solo. Le dolía la sociedad...


Pero no era posible. Vivía en una familia, la necesitaba para cubrir sus funciones básicas y tenía que ir día tras día al instituto. Este conjunto de hechos hacía que en cuanto su presencia dejase de notarse durante uno o dos día, todos comprenderían lo que había pasado y le buscarían.


Siempre estaba la posibilidad del suicidio. Sin embargo, para él, eso era una rendición, y ya de pequeño juró que si perdía, sería por mérito de su rival, y no por su rendición. Además, había prometido a un par de personas que de verdad le importaban que jamás se suicidaría, aunque él bien sabía que era absurdo: cuando estás muerto, nada de lo que haya dicho o hecho importa. No. La verdadera razón por la que no se suicidaba se llamaba miedo, aunque dijese que la muerte no le asustaba.


Pero lo que la gente no sabía, es que las posibilidades de una persona no terminan ahí. O quizás sí. Pero la gente siempre se olvidaba de las sombras, a pesar de que las sombras siempre estaban allí. Afortunadamente, para él, eso, en ese momento concreto, era bueno. No quería que se acordasen de él, y no lo hacían. Se fundía con las sombras, pasaba a formar parte de ese mundo secundario pero omnipresente que la gente con tanta facilidad ignoraba.


Los primeros en preocuparse fueron su familia. Al ver que no llegaba a casa, y que parecía tener el móvil apagado, se intranquilizaron y llamaron a la policía. Su madre pasó la noche llorando.


Al día siguiente, en clase, la mayoría de sus compañeros y profesores supusieron que estaría enfermo. Sólo unos pocos trataron de comunicarse con él al volver a casa, todos sin éxito.


Pero él seguía allí, solitario y silencioso, aunque vigilante, reflexionando y meditando sobre cómo interpretar los hechos y lo que tenía que hacer. Disponía de toda una vida en la que bien podía no hacer nada, o bien podía aparecer y...


-¡Ey! ¿Qué es esto? ¿Ya estás escribiendo otro relato? Déjame leer, anda.

-No. Lo siento pero es privado. Ya te dejaré leer el siguiente que escriba.

-¿Y qué haces escribiendo en clase cuando no hay ningún profesor? Déjame leer, venga -y sin previo aviso, me cogió la hoja y se puso a leer.

Y en un primer momento, traté de quitársela, pero desistí, pues lo máximo que lograría sería romper la hoja, y allí estaban plasmados una buena parte de mis sueños y emociones, y desde luego que lo último que quería era romperlo.

Al poco rato, puso una cara que, aunque no lo hizo abiertamente, era como que se estaba riendo de mí. No pude contenerme y, sin previo aviso, le solté un puñetazo en toda la nariz, haciéndole sangrar casi al momento.

De repente, se  paró el tiempo. Todas las miradas estaban fijas en mí. Comprendí que había obrado incorrectamente. Estuve a punto de morir de bochorno, aunque creo que fue lo mejor que podía hacer. Tan sólo quería desaparecer, pero ya poco importaba. Con lo fácil que hubiera sido si fuera una sombra...

2 comentarios:

  1. Espero que esto no tenga mucho de autobiográfico.

    Cuídate, y haz trabajar esa habilidad de escritor que tienes. Nunca se sabe a dónde puede llevarte, así que mejor que la tengas a punto en lugar de que se te oxide.

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    1. ¡¡LOCO!! Un placer tenerte por mi blog.

      De autobiográfico... bueno, poco no tiene. Me gustaría que me pasase como a la "sombra" del relato (salvo en lo del suicidio, hace mucho decidí que cuando muera será porque la hora me ha llegado, ya que lo que ahora me parece el fin del mundo, seguramente mañana no sea más que una sonrisa por cómo lo dramatizaba), pero sí que querría poder desaparecer a voluntad y que nadie me encontrase... Respecto a la parte real, pasar, ha pasado, aunque con otro texto, aparte que me tuve que contener, pero... de buena gana lo habría hecho.

      Muchas gracias. Si te soy sincero, agradezco que te pases por aquí y me animes, porque me pareces un escritor cuajonudo y eres mi principal modelo a seguir en este campo.

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