Relatos, sombras y otros delirios

"Si miro atrás, estoy perdida." Daenerys Targaryen

miércoles, 20 de abril de 2011

Sueños de una mañana del lunes

No estoy seguro de que esto sea cierto. Quizá sea un sueño, quizá una ilusión, una alucinación o una hipnosis. Sólo sé que que no sé lo que me pasa. Me noto ligero, liviano. De repente, un tan sólo un instante, me veo azulado y translucido, en un cuarto oscuro. Me voy elevando lentamente y al poco rato veo un cuerpo tumbado en una cama, pero al fijarme bien, compruebo que ese cuerpo es MI cuerpo, que esa cama es MI cama y que esa habitación en la que está es MI habitación.

Miles de dudas acuchillan mi mente, aunque todas del mismo tipo: "¿Estaré muerto?" "¿Seré un fantasma?" "¿Tendrá mi alma cabida en el cielo?"

Estoy asustado, pero dadas las circunstancias... ¿quién no lo estaría? Comienzo a acercarme al techo e instintivamente llevo las manos hacia arriba para evitar el golpe, pero tanto éstas como mi cuerpo atraviesan el techo y tras pasar por el desván, salgo al cielo nocturno atravesando el tejado. Sigo subiendo y veo mi casa, mi calle, mi barrio, mi ciudad, mi región... aparto la vista, aunque no puedo negar que es fascinante. Miro hacia arriba, donde las nubes están cada vez más cerca y la velocidad a la que me acerco es cada vez mayor, ¿o se trata de una imaginación mía?

Decido dormir para hacer rato, así que cierro los ojos, pero no tengo sueño ni estoy cansado, lo cual me hace plantearme si realmente estarán dormidos los muertos, o tan sólo tienen el alma despegada del cuerpo. Cuando los abro, quedo asombrado. Estoy a varios metros por encima de la atmósfera y tengo ante mí una esfera azul con pinceladas blanquecinas y en ocasiones; distintas superficies, unas más grandes que otras, de distintos colores: amarillo, verde, blanco, gris...

Lo lógico habría sido pensar que a estas alturas me habría detenido; o que estaría en el cielo, con Dios, los ángeles y demás fantasías religiosas; pero yo seguía ascendiendo hasta que...

"TRIIIRI" "TRIIIRIRI" "TRIIIIRIRIRI"

Me levanto. Cojo el móvil y apago el despertador. Miro la hora. Ocho de la mañana del lunes. Toca ir a clase, como todos los días, y esto no ha sido más que un extraño sueño.

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