Relatos, sombras y otros delirios

"Si miro atrás, estoy perdida." Daenerys Targaryen

viernes, 15 de abril de 2011

Esclavo del miedo

Todo está oscuro. No veo nada. Doy un par de pisadas y oigo eco de éstas. Por el sonido, parece que estoy bajo una cúpula. De repente, una luz en la que mediante palabras dice: "Toma una decisión" baja del cielo, sí es que se puede llamar así. Me acerco a ella, pero veo a otro ser aproximarse según lo hago yo también.


-¿Quién eres? -preguntó


-¿Aún no lo sabes? Llevas viviendo conmigo toda tu vida.


Me detengo a pensar. Hay varias personas con las que llevo viviendo toda mi vida: mi mejor amigo, mis padres, mi hermana... pero ni su voz ni su aspecto se parece a ninguna de ellas. Según va llegando, distingo una forma sinuosa y oscura, semitransparente. Parece un fantasma, o quizá un espectro; no sabría decirlo con exactitud. Y cuando voy a volver a preguntar... se me ocurre una idea disparatada... aunque tampoco se puede decir que nada de esto sea lo contrario.


-Eres... ¿el miedo?


-Me ofendes. Con tanto tiempo que hace que nos conocemos, y que aún no lo sepas.


No sé como tomármelo, pero decido hacerlo como un sí. Progresivamente noto como la rabia se va apoderando de mí. Los ojos se me empapan de furia. Voy apretando el puño derecha con tanta fuerza que se me clavan las uñas en las palmas de los dedos. Por culpa de ese monstruo, nunca he podido tomar mis propias decisiones con buen criterio. Por culpa de ese monstruo, en varias ocasiones he fallado a mis seres queridos. Por culpa de ese monstruo, mi vida ha sido siempre una mierda. Nunca me atreví a dar el primer paso, ni a defender a los que me importaban. ¿Y qué fue lo único que hizo ese engendro por mí? Salvarme el pellejo para dejarme una absurda vida incompleta.


Levanto mi puño, el que ya empieza a teñirse ligeramente roja por la palma, y se lo lanzo en un movimiento fuerte, brusco y violento. En cambio, el fantasma que se alza ante mí, no necesita más que mover ligeramente su... ¿mano? Es difícil determinarlo en aquel ser de forma variable. Sin embargo, sé que detiene mi golpe sin problemas, y con tan sólo girarlo en un simple movimiento, me retuerce el brazo y me deja subyugado a su voluntad. Una vez más, esclavizado bajo un cruel dictador que lleva toda la vida inmovilizándome y dejándome, como siempre, bajo una voluntad que no es la mía, y mediante una decisión que nunca quise tomar.

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