Relatos, sombras y otros delirios

"Si miro atrás, estoy perdida." Daenerys Targaryen

sábado, 2 de abril de 2011

"¡Disparaaad!"

Las nubes grisáceas cubrían el cielo, en un acto de generosidad para proteger al sol de la masacre que estaba a punto de pronunciarse. Al otro lado del río, sobre la cima de unas colinas, un puñado de valientes campesinos montaban estacas y barricadas en un vano intento de hacer lo posible por defenderse de sus enemigos allá, al otro lado del río. El capitán, un versado guerrero ahora retirado del ejército como consecuencia de su avanzada edad, pasó una última revisión a las defensas, pues de ellas dependían para sobrevivir, aunque en su interior, no contaba con que ninguno de todos aquellos hombres saliera con vida. Sin embargo, la esperanza había de ser lo último en perderse.

Comenzó a dar una vuelta alrededor de los hombres, concediéndoles flechas y arcos a todos aquellos que sabían usarlas, y lanzas para atacar a través de las protecciones concedidas por las estacas y las barricadas a los que tuviesen poca precisión y que éstos contasen con protección al causar bajas, gracias a aquellas barricadas y estacas que tendrían delante. Cuando vio que todo estaba listo y que el enemigo comenzaba a aglomerarse en el horizonte, les ordenó ponerse en formación. Tardaron un poco, debido a la indisciplina de las tropas, pero como bien dice el refrán, más vale tarde que nunca.

El improvisado general sabía que no tenían nada que hacer. Por supuesto, no sé lo diría, puesto que hacía más un soldado dispuesto a darlo todo por los suyos, que diez con mano vacilante. Sin embargo, contaba con que las gentes de los pueblos siguiesen su ejemplo, puesto que el monarca de por aquel entonces era un cobarde y seguramente estuviera refugiado en su palacio ajeno a todo mal exterior. Pero si todos los pueblos daban la leva campesina, quizá el reino se pudiese salvar.

-¡Hermanos! ¿Sabéis que día es hoy?

-¡DOS DE ABRIL! -gritó algún graciosillo por el fondo. En cambio, la mayoría de ellos se mostraban nerviosos.

-Yo lo sé -intervino uno que mantenía la cabeza fría, pero se le olía el miedo desde kilómetros-. Es el día que moriremos.

-Es posible. No niego que más de uno no volveréis a ver la luz del sol el próximo día -al hombre no le gustaba mentir, y por eso había sido sincero, en cambio, había usado los términos correctos para que pensasen que las bajas serían escasas-. Yo sólo os pido que recordéis por qué estáis haciendo este sacrificio: lo hacéis por vuestra esposas y hermanas, para que esos engendros de mala madre no las violen; y por vuestros hijos, para que puedan tener un futuro próspero y feliz. Hoy es el día en que demostraréis que un grupo de valientes hombres de campo hicisteis frente a un ejército de demonios cuyos únicos objetivos son matar, saquear y violar. ¡Hermanos, no niego que no todos sobreviviréis, pero os invito conmigo a luchar por la libertad y la victoria!

La palabras de aquel hombre de una edad superior a los cincuenta años fueron recibidas con un coro de gritos de aprobación.

-¡Todos a vuestras posiciones! ¡Arqueros! ¡Cargad!

Ante aquella orden, los lanceros se situaron tras las coberturas y los arqueros pusieron flechas en los arcos. Los enemigos comenzaban a tapar el horizonte.

-¡Arqueros, tensad!

Éstos subieron los arcos al cielo y estiraron las cuerdas sujetando las flechas. Aquella hueste de seres que tenían más de monstruo que de humano se acercaba corriendo a una velocidad cada vez mayor.

-¡Disparaaad!

2 comentarios:

  1. BUEnisimo CHavalote Un puto 10. de nota

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  2. Graaacias. Una pregunta: de este relato concreto... ¿tú has sacado moraleja?

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