Relatos, sombras y otros delirios

"Si miro atrás, estoy perdida." Daenerys Targaryen

miércoles, 30 de marzo de 2011

El tiempo escapa

Y aquí estoy, una vez más, escribiendo mis penas ante la pantalla de un ordenador con un teclado en mis manos. Sé que es algo penoso, pero es la forma de llorar cuando tienes secas las lágrimas, y... ¿quién no ha llorado en su vida? Quizá fuera de pequeño, tal vez por haber perdido al cónyuge o quizá por una herida que era como si mil relámpagos te destrozasen internamente. Pero mi intención no es hablar de las lágrimas, sino del tiempo, el fugaz tiempo. Hoy en lengua hemos comenzado a dar el Barroco y nos ha dado el profesor el nombre de un tópico latino usado que era: "Tempus fugit", cuyo significado era que el tiempo pasa de manera muy rápido como para que nos demos cuenta, lo cual me ha recordado una frase que conocía de un tema de rap: "El tiempo escapa", y al instante me he dado cuenta de todo lo que estoy a favor con ese tópico. Porque al fin y al cabo... ¿qué es el tiempo? Pues bueno, todo es relativo y depende: un científico te diría que es el proceso por el cual todo va progresando o algo por el estilo, o quizá te lo definiría como la cuarta dimensión; un anciano puede que te lo definiera como recuerdos y vida... pero un escritor lo definiría de mil maneras, todas ellas correctas e incorrectas a su vez. Lo puede definir como un laberinto sin la cuerda de Teseo, como un mero espíritu volátil que nos hace percatarnos de la vida a la vez que tener recuerdos y emociones... porque en cierto modo, eso es lo que es. Pasa el tiempo: segundos, minutos, horas... y al final, ¿qué es lo que nos queda? Unos cuantos recuerdos y las manos vacías. Nos las miramos, y tan sólo vemos un poco de pellejo sobre unos huesecillos, pero no sin olvidar que una vez esas manos se cruzaron con las de un colega al que llevabas tiempo sin ver, sujetaron el rostro de aquella chavala a la que le robaste el primer beso mientras ambos disfrutabais de un momento mágicos, te ayudaron a hacer proezas sin nada más que cosas insignificantes como un boli o un pincel.

En esos momentos, los recuerdos inundan nuestra memoria y queremos retroceder en el tiempo, en pos de un pasado de nos hizo sentirnos las personas más felices del mundo. Y cuando esos recuerdos están en la calle, en ocasiones retornamos nuestros caminos, como si por retroceder en el espacio también fuéramos a hacerlo en el tiempo... pero la vida es mucho muy dura como para que algo tan simple ocurra. Sólo nos queda esperar hasta que una gran ocasión vuelva a agraciar nuestros corazones llenándolos de esa enorme luz que es la felicidad y que se nos ha convertido en un bien tan preciado.

2 comentarios:

  1. INCREIBLE TIO, CASI ME HACES LLORAR Y TODO.

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  2. Me alegra que te haya gustado tanto. La verdad es que a mí este texto es de los que menos me gustan escritos por mí.

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